• Instalaciones industriales: generación de energía eléctrica a un coste menor que la que se compra de la red, en horarios diurnos en los que la electricidad es más cara, con lo que se reducen los costes operativos y mejora su competitividad.
• Sector agrícola: llevamos electricidad a aquellas zonas a las que no llega la red de distribución o lugares a los que llevar el tendido eléctrico supone un desembolso demasiado grande. De esta forma se consigue que agricultores y ganaderos sean autosuficientes energéticamente.
• Riegos y bombeos agrícolas o industriales: las necesidades de agua de los cultivos agrícolas están directamente relacionadas con la cantidad de radiación solar y por tanto con la posibilidad de generar energía solar fotovoltaica.